
En el mundo, 1 de cada 4 personas carece de agua potable gestionada de forma segura, según el informe 2000-2024 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Si bien esta situación varía en cada país, el cuidado del agua constituye una premisa internacional, orientada a promover su uso adecuado y evitar actividades que la contaminen. El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6 de la Agenda 2030 busca garantizar el acceso universal al agua potable, el saneamiento y la higiene, por lo que la gestión sostenible de este recurso es clave.
En Córdoba, desde hace más de 20 años, un grupo científico de la Facultad de Ciencias Químicas (UNC), dirigido por María Valeria Amé, estudia y evalúa la contaminación de ríos, embalses y lagunas. El proyecto se denomina “Presencia, distribución y efecto de contaminantes de preocupación emergente en la provincia de Córdoba: un enfoque integrado”.
Los estudios se centran en los ríos Primero (Suquía), Segundo, Tercero, Cuarto y sus afluentes; en los embalses San Roque y Los Molinos, y en la laguna Mar Chiquita. “Hemos realizado aportes significativos, buscando desarrollar metodologías analíticas en concordancia con el estado del arte a nivel mundial, que permitan evaluar el impacto que las actividades humanas ejercen sobre los recursos hídricos de Córdoba”, dijo la científica en el marco del Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo.

El equipo radicado en el Laboratorio de Investigaciones en Contaminación Acuática y Ecotoxicología (LICAE), del Departamento de Bioquímica Clínica y el Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (CIBICI) de FCQ (UNC)-CONICET, investiga a través de herramientas analíticas químicas y otras basadas en indicadores de fuentes de contaminación.
El grupo logró importantes avances en líneas que fueron desde el desarrollo y la optimización de metodologías para detectar y cuantificar contaminantes en el agua hasta el estudio de los efectos de contaminantes sobre organismos que viven en ecosistemas acuáticos cordobeses, especialmente en ambientes influenciados por el uso de plaguicidas en actividades agrícolas y por aportes derivados de actividades urbanas.
Asimismo, realizó una evaluación integral de la presencia de microplásticos en agua, sedimentos y peces nativos de la cuenca del Suquía, demostrando la incidencia de los efluentes domésticos y del lavado de ropa.
“Estos avances fortalecen las estrategias de monitoreo ambiental en cuerpos de agua de la provincia de Córdoba, integrando análisis químicos y estudios ecotoxicológicos. Este enfoque nos permite no solo identificar la presencia de contaminantes sino también comprender su posible impacto sobre los ecosistemas acuáticos”, explicó María Valeria Amé.

Metodologías avanzadas
En el LICAE vienen aplicando metodologías analíticas de alta sensibilidad para la detección y la cuantificación de contaminantes en el ecosistema acuático. Estas técnicas son empleadas tanto en el monitoreo de cuerpos de agua de la provincia como en ensayos ecotoxicológicos.
Entre esos avances, se destaca el desarrollo de métodos analíticos basados en UPLC-MS/MS, lo cuales permiten una determinación rápida y sensible en ámbitos acuáticos de plaguicidas, productos farmacéuticos y de cuidado personal y cianotoxinas (compuestos tóxicos producidos por algas verdeazules, conocidas como cianobacterias).
Los métodos del tipo UPLC-MS/MS emplean cromatografía líquida de ultra alta resolución acoplada a espectrometría de masas en tándem –de allí la sigla de su denominación- lo que favorece la identificación y cuantificación de compuestos presentes en el agua, aun cuando están como mezclas complejas.

Las técnicas para la medición de multirresiduos permiten medir varios contaminantes en un mismo análisis. De este modo, en el caso de plaguicidas, se pueden identificar y cuantificar cerca de 30 compuestos; para productos farmacéuticos y de cuidado personal, más de 50 y para cianotoxinas, 7 compuestos.
Según María Valeria Amé, estas herramientas permiten medir concentraciones ambientalmente relevantes y evaluar la presencia y estabilidad de estos contaminantes durante los experimentos, mejorando así la calidad de los estudios de toxicidad.
Plaguicidas y microplásticos en organismos acuáticos
Los estudios realizados desde la Facultad no sólo se enfocan en los cursos de agua, sino también en los organismos que viven en ellos y cómo les afectan los contaminantes a los que están expuestos.
“En nuestro equipo, también investigamos la interacción entre plaguicidas y microplásticos, como por ejemplo herbicidas y bio-microplásticos, como el ácido poliláctico (PLA), observándose que estos materiales pueden actuar como vectores de contaminantes en organismos acuáticos y generar efectos fisiológicos como estrés oxidativo y alteraciones neuroquímicas”, explicó Amé.
La investigadora y directora de la Especialización en Química Ambiental de la FCQ comentó que, para este tipo de estudios, se consideró tanto la exposición a compuestos individuales como a mezclas, una situación frecuente en ambientes acuáticos.

Efectos contaminantes de microplásticos en el río Suquía
La contaminación por microplásticos está ampliamente distribuida en la cuenca del río Suquía y las fibras azules constituyen el tipo predominante. Asimismo, los polímeros más frecuentes en este curso de agua son semisintéticos (la celulosa y plásticos sintéticos como el PET), lo que sugiere una fuerte vinculación con la descarga de efluentes domésticos y el lavado de ropa.
Ambas conclusiones fueron obtenidas por el equipo de la FCQ a partir de una evaluación integral de microplásticos en agua, sedimentos y el pez nativo Jenynsia lineata, llamado vulgarmente orillero, en la cuenca alta del Suquía.

“En este estudio también se aplicaron índices de riesgo ecológico y de carga contaminante para evaluar el potencial impacto de estos materiales en los ecosistemas fluviales”, dijo la directora.
Formación, divulgación y nuevos estudios
En los últimos 20 años, los avances de este grupo de la Facultad generaron información científica clave para la gestión y protección de los recursos hídricos, permitiendo identificar fuentes de contaminación, priorizar compuestos de interés ambiental y evaluar el riesgo que representan para los ecosistemas acuáticos.
“Este conocimiento puede ser utilizado por organismos de gestión ambiental para mejorar programas de monitoreo de la calidad del agua y orientar políticas públicas vinculadas a la protección de los recursos hídricos”, ejemplificó Amé.

En ese sentido, estos estudios consolidan a la universidad pública como un centro de formación de recursos humanos, donde estudiantes de grado y de posgrado de la FCQ llevan adelante sus prácticas y tesis doctorales, además de participar en actividades de comunicación pública de la ciencia destinadas a concienciar sobre la importancia de proteger el agua y promover la sostenibilidad ambiental.
Por estos días, este equipo interdisciplinario se prepara para seguir potenciando esa formación y profundizar algunos estudios en marcha como los efectos de mezclas de contaminantes sobre organismos acuáticos mediante el uso de metodologías ecotoxicológicas y la integración de enfoques químicos y biológicos para optimizar la evaluación del riesgo ambiental asociado a contaminantes.
Según María Valeria Amé, uno de los principales objetivos para 2026 es seguir con el monitoreo de contaminantes en los cursos de agua cordobeses, poniendo especial énfasis en la presencia de cianotoxinas, productos farmacéuticos y de cuidado personal. “Este año, para algunos contaminantes, hemos decidido incluir también la evaluación del agua de red en la provincia de Córdoba”, anticipó la científica.

El equipo
Directora: María Valeria Amé.
Integrantes: Lidwina Bertrand, Iohanna Filippi, Guido Marconi, María Florencia González, Naomí Yacelga y Sofía Landoni.
Estudiantes: Lourdes Ferri Soria, Gabriel Gil Petrelli, Agustín Lagger, Juan Ignacio Ludueña Medina y Elián Mármol.
Colaboradores: Yadira Ansoar Rodríguez y Guido Rimondino.
