
Cada 21 de marzo se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Down. La fecha no es casual, ya que la representación numérica 21/3 simboliza la triplicación única del cromosoma 21, principal causa de la trisomía 21 (T21), o más conocida como síndrome de Down.
“Todos los seres humanos tenemos 46 cromosomas en nuestras células organizados en 23 pares, que heredamos de nuestra madre y de nuestro padre. En la trisomía 21, el par 21 tiene 1 copia extra: En lugar de 2 cromosomas, hay 3”, explicó Mariana Maccioni quien, junto con Nicolás Nuñez, lideran InmunoBytes, un grupo científico que estudia, entre otras temáticas, la desregulación del sistema inmunológico en etapas tempranas de personas con síndrome de Down.
Este proyecto de investigación está radicado en la Facultad de Ciencias Químicas (UNC) y se denomina «Descifrando la desregulación inmune en niños con síndrome de Down a nivel de célula única: diálogo entre células T y B en órganos linfoides secundarios«. El tema fue el proyecto de tesis doctoral de Jeremías Dutto. Su objetivo es entender cómo el sistema inmunológico contribuye a la susceptibilidad diferencial de estas personas frente a infecciones, autoinmunidad y cáncer.
“Paula Araya, otra integrante del equipo, comenzó con este tema alrededor de 2016. A partir de su trabajo de tesis doctoral, concluyó con una importante publicación en la revista PNAS en 2019. En esos trabajos previos, describimos múltiples alteraciones en las células T y B de la sangre, junto con la presencia de moléculas inflamatorias y autoanticuerpos en la circulación. Ahora, buscamos profundizar en esos mecanismos estudiando los órganos linfoides secundarios, tales como los ganglios linfáticos, el bazo y los tejidos linfoides asociados a las mucosas”, explicó Maccioni.

Según la científica, en la actualidad, su equipo lleva adelante estudios inéditos en este campo a través del análisis de las amígdalas palatinas, un órgano linfoide que se encuentra expuesto de manera constante a los microorganismos presentes en las vías respiratorias superiores y en la cavidad oral.
“Esto las convierte en un modelo muy valioso para estudiar cómo se organizan y funcionan las respuestas inmunes en las personas con trisomía 21. Hasta el momento, no existe en la literatura ningún grupo que haya podido caracterizar cómo se inicia la respuesta inmune in situ, es decir en órgano linfoide en personas con T21”, dijo Mariana Maccioni.

Desregulación inmunológica y susceptibilidad a enfermedades
El equipo de Maccioni y Nuñez tiene nombre propio: InmunoBytes. “Al integrar grandes cohortes de pacientes o voluntarios y hacer análisis de muchas células y parámetros a la vez -RNA, proteínas y tipos celulares de muchas personas con T21 y controles- no sólo necesitamos saber de inmunología sino también realizar análisis computacionales de gran cantidad de datos”, indicó la docente e investigadora, Mariana Maccioni.
En los laboratorios del Departamento de Bioquímica Clínica y del Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (CIBICI), de FCQ (UNC)-CONICET, las y los integrantes de este equipo interdisciplinario siguen descubriendo importantes avances sobre el funcionamiento del sistema inmune en personas con síndrome de Down, los cuales resultan clave para entender, por ejemplo, por qué padecen infecciones severas, enfermedades autoinmunes y cáncer.


“La copia adicional del cromosoma 21 produce diversos cambios en el organismo, que pueden manifestarse a nivel neurológico, anatómico y cognitivo. Además, genera una importante desregulación del sistema inmunológico, lo que aparece desde etapas tempranas de la vida. Esto ocurre porque varios genes involucrados en la respuesta inmune se encuentran en el cromosoma 21, y su presencia en una dosis extra altera el funcionamiento normal del sistema inmunitario”, señaló Maccioni.
Debido a esto, las personas con trisomía 21 presentan una susceptibilidad diferente ante enfermedades. La científica comentó que, por ejemplo, “los niños con T21 tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones graves y con frecuencia requieren de hospitalización, estancias hospitalarias más prolongadas, soporte ventilatorio o cuidados intensivos. Asimismo, presentan riesgo de mortalidad en casos de sepsis”.
Por su parte, los adultos con T21 muestran un perfil de enfermedades particular en comparación con la población general. “En este caso, por ejemplo, presentan menores tasas de tumores sólidos, pero una mayor incidencia de enfermedades neurológicas, autoinmunes y leucemias”, marcó la inmunóloga.
En base a sus estudios, y a partir de un financiamiento internacional de la Fundación Jerome Lejeune, el grupo InmunoBytes logró revelar importantes características propias de esta población, que influyen de manera significativa en sus vidas.
“El sistema inmune de las personas con T21 pareciera estar siempre combatiendo una infección viral. Todos los mecanismos que operan para defendernos de los virus y que una vez superada la infección deben apagarse, en las personas con síndrome de Down están crónicamente activados. Eso conlleva a una desregulación inmunológica que se manifiesta en una mayor susceptibilidad a enfermedades autoinmunes como diabetes tipo 1, tiroiditis y enfermedad celíaca, entre otras”, explicó Maccioni.


Diálogo científico
Los aportes de este equipo de la Facultad no solo permiten relevar características del comportamiento del sistema inmune de personas con síndrome de Down, sino también articular esos avances con otros campos de la salud.
En ese sentido, Mariana Maccioni comentó que “a nivel de ensayos clínicos, se está tratando de inhibir o modular esta respuesta inmune sostenida y exacerbada y se están logrando resultados muy positivos. Además, a nivel de modelos de experimentación, hemos observado que esas vías inmunológicas activadas -es decir, esta inflamación sostenida- también impacta en desarrollos neurológicos y cognitivos, lo cual amerita la profundización de esas vías”.

Mientras el grupo sigue llevando adelante nuevos estudios sobre esta línea en los laboratorios de la FCQ y del CIBICI, a la vez, continúa reforzando sus vínculos académicos con referentes internacionales y comparte sus últimos desarrollos con la comunidad científica a través de eventos y colaboraciones.
En 2026, Jeremías Dutto asistirá al Congreso Internacional de Investigación en Trisomía 21 para difundir y discutir los resultados obtenidos en amígdalas. Asimismo, sus compañeros y compañeras seguirán llevando adelante una colaboración activa con Joaquín Espinosa, director ejecutivo del Instituto Linda Crnic para el Síndrome de Down, el primer centro académico dedicado a la investigación sobre esta temática en Estados Unidos. El científico también es profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado Anschutz.

Equipo InmunoBytes
Directores: Mariana Maccioni y Nicolás Nuñez.
Integrantes: Jeremías Dutto, Jeremías Bustos, Lucía Boffelli, Ana Flores Guirado, Sabrina Dhooge, Pilar Biasi y Eliana Baigorri.
Colaboradoras externas: médica especialista en Otorrinolaringología Carina Valeriani (Centro Otoaudiológico de Alta Tecnología, COAT) y genetista Cecilia Montes (Hospital de Niños de la Santísima Trinidad).
