
Cada 25 de abril, la comunidad científica conmemora el Día Internacional del ADN para recordar el descubrimiento de la doble hélice, en 1953, y la finalización del Proyecto Genoma Humano, en 2003, destinado a determinar la secuencia completa de pares de bases químicas que componen el ADN de las personas.
Ambos avances científicos resultan claves en la biotecnología, una disciplina que la FCQ viene impulsando desde hace casi una década. Luego de años de trabajo para incorporar esta propuesta a la universidad pública, en 2017, el esfuerzo se hizo realidad dando impulso a la Licenciatura en Biotecnología que, en 2026, se convirtió en la carrera más elegida por las y los ingresantes de esta unidad académica.
“La creación de la Licenciatura en Biotecnología no se limitó a un grupo reducido de docentes-investigadores, sino que involucró a todos los departamentos académicos. Esta participación se materializó a través de representantes en una comisión establecida para el diseño y el desarrollo de la licenciatura, lo que favoreció una construcción colectiva y transversal”, recordó el profesor emérito Carlos Argaraña, director de la carrera entre 2017 y 2022.
Casi una década después, la licenciatura plantea nuevas oportunidades. “Actualmente, el principal desafío es lograr la vinculación efectiva y el crecimiento sostenido del ecosistema biotecnológico local –es decir, empresas y startups– para la incorporación de los profesionales que egresan de nuestra Facultad, conectando la formación académica de excelencia con las necesidades de los sectores socioproductivos local y nacional”, analizó José Luis Barra, actual director de la carrera.
La expertise de esta comunidad científica fue consolidando equipos que impulsaron líneas de estudio inéditas y permitieron establecer alianzas con los sectores público y privado en diferentes campos. Muchos de ellos se vinculan con la biomedicina y la genética clínica, con el fin de estudiar y encontrar soluciones a problemáticas de salud relacionadas con enfermedades, el desarrollo de fármacos y el diagnóstico molecular, aplicando así los avances sobre ADN que fueron surgiendo en las últimas décadas.

De las ideas a las aulas, de las aulas a los laboratorios
Desde 2017, en la FCQ, la formación y la investigación en biotecnología fueron articulándose, permitiendo que estudiantes comenzaran a realizar sus prácticas profesionalizantes en destacadas empresas, varias de ellas especializadas en la aplicación de la biotecnología genómica a la medicina, la agricultura y la sostenibilidad.
Desde los inicios de la licenciatura, esta casa de estudios fue adaptándose a los avances en biotecnología para dar respuestas a las demandas de los sectores socioproductivos. Según Carlos Argaraña, la nueva carrera implicó el fortalecimiento de áreas disciplinares que tradicionalmente no habían tenido un desarrollo significativo, pero que resultaban esenciales para la formación integral de profesionales en biotecnología, como ética y legislación, proyectos en plantas industriales y economía y gestión.

A principios de 2022, el Pabellón Argentina fue testigo de la entrega de diplomas a las y los primeros 19 biotecnólogos egresados de esta Facultad. Hasta abril de 2026, ya se graduaron 230 estudiantes. Asimismo, la incorporación de la FCQ al Clúster de Biotecnología de Córdoba consolidó su posicionamiento como referente académico y científico dentro del ecosistema biotecnológico nacional.
“La FCQ faculta a sus egresados y egresadas a investigar, planificar, aplicar, dirigir o diseñar procesos biotecnológicos que permitan afrontar demandas de la sociedad en áreas de química, farmacia, medicina, agroindustrias, medioambiente, alimentos y otros campos de la actividad socioeconómica”, describió el actual director de la carrera.
Por su parte, Argaraña resaltó el rol de las y los especialistas de la FCQ en el impulso de esta ciencia: “La biotecnología se sustenta en la aplicación de diversas tecnologías vinculadas a múltiples disciplinas. En este sentido, la Facultad cuenta, a través de sus 7 departamentos académicos, con un plantel de docentes-investigadores de excelencia”.
Lograr el vínculo entre las demandas de la sociedad y una formación de calidad es uno de los principales retos que llevan adelante estos equipos. Según el profesor emérito, en las últimas décadas, la biotecnología en Argentina ha experimentado un crecimiento sostenido, por lo que las oportunidades también siguen incrementándose.
Para lograr todos esos avances, resultó clave la implementación de políticas públicas, regulaciones específicas, programas nacionales orientados a su promoción, la Ley de Promoción del Desarrollo y Producción de la Biotecnología Moderna (Ley N.º 26.270) en 2022 y su modificatoria (Ley N.º 27.685), y diversos beneficios destinados a las empresas del sector, donde cada año se insertan las y los estudiantes y profesionales egresados de la universidad pública.

Biotecnología y ADN
“El desarrollo científico tecnológico nacional fue fundamental para la generación de productos biotecnológicos. En este contexto, el principal desafío de nuestra Facultad radica en la formación de recursos humanos altamente calificados, capaces de insertarse en distintos sectores productivos y científicos, y de contribuir al desarrollo del área mediante el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales”, sugirió Argaraña.
Asimismo, José Luis Barra destacó las diferentes oportunidades que la biotecnología representa para el desarrollo del país. “Según el Censo Argentino de Empresas de Biotecnología y Nanotecnología (2022), la biotecnología en Argentina se consolida como un sector estratégico de alto crecimiento, posicionándose entre los 10 países con más empresas biotecnológicas del mundo, con más de 340 firmas enfocadas principalmente en el agro, la salud y la bioeconomía”, señaló.
El científico también destacó que la biotecnología nacional se posiciona “como una de las actividades que más puestos de trabajo genera en actividades de investigación y desarrollo de la economía del conocimiento y de mayor calificación”. Precisamente, allí radica la gran oportunidad que tiene la Facultad para seguir impulsando la articulación entre empresas, startups y la comunidad científica, a pesar del difícil contexto que atraviesa el sistema de ciencia, tecnología e innovación argentino.

Dentro de este marco, el estudio del ADN cumple un rol fundamental para identificar individuos, determinar ancestros, evaluar riesgos de salud o detectar enfermedades hereditarias, de allí la importancia que tienen sus aplicaciones en áreas como la salud y la medicina personalizada.
Según Carlos Argaraña, desde el descubrimiento de la estructura del ADN, el avance de las técnicas que utilizan esta molécula son muchos y han impactado tanto en la investigación básica como en la producción de bienes y servicios. De este modo, se consiguió la hibridación del ADN y la PCR para el aislamiento de genes y el desarrollo de métodos de diagnóstico de enfermedades genéticas y la producción de proteínas recombinantes, biofármacos y vacunas, entre otros progresos científicos.
En los últimos años, además, las técnicas de edición de ADN permitieron una amplia gama de modificaciones genéticas en células y organismos, revolucionando así la investigación básica. Esto, por ejemplo, representa un gran potencial de aplicación en la medicina personalizada.
Avances desde la FCQ
En Argentina, la biotecnología también produjo resultados muy relevantes, donde los avances científicos internacionales vinculados con el ADN tuvieron impactos relevantes.
Argaraña indicó que, en el país, se destacan la producción de proteínas recombinantes, el desarrollo de cultivos transgénicos, la implementación de tecnologías de reproducción asistida y clonación animal, la generación de animales genéticamente modificados, la producción de vacunas para uso veterinario y el desarrollo de aplicaciones en salud humana, agroindustria e industria, entre otros.
Actualmente, diversos equipos siguen abordando algunos de esos ejes desde los laboratorios de la universidad pública. En el caso de las proteínas recombinantes, uno de los grupos destacados es el liderado por José Luis Barra en el Laboratorio de Biotecnología Aplicada, del Departamento de Química Biológica Ranwel Caputto.

Su proyecto “Desarrollo de nuevas herramientas y procesos biotecnológicos para la producción de proteínas recombinantes de interés industrial” está orientado a diversas aplicaciones. En el caso del uso diagnóstico, pueden ser empleadas para la determinación de lactato o colesterol, por ejemplo, mientras que en el ámbito alimenticio, el interés radica en la proteína dulce para reemplazar azúcares y edulcorantes. En el campo terapéutico, el equipo trabaja para lograr proteínas recombinantes destinadas al tratamiento de algunas patologías genéticas, mientras que en el rubro veterinario su objetivo es conseguir antígenos recombinantes para vacunas.
“El mayor aporte de la biotecnología al estudio del ADN y las proteínas es la capacidad de manipular, analizar y modificar estas moléculas a voluntad –dentro de la ingeniería genética- para comprender su función y producir compuestos útiles. A través de técnicas como el ADN recombinante y la ingeniería de proteínas, la biotecnología ha transformado el estudio de la biología en una disciplina dinámica y con múltiples aplicaciones biotecnológicas”, sostuvo el científico.
En 2026, su grupo tiene previsto avanzar en un proyecto destinado a implementar una planta piloto para la producción de proteínas recombinantes de interés industrial y académico. “A este objetivo lo llevaremos adelante entre la FCQ y las Facultades de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y la de Ciencias Económicas. Buscamos dar una respuesta a la deficiencia en infraestructura intermedia para la producción de proteínas recombinantes, lo que limita la posibilidad de escalar procesos desarrollados en el ámbito académico y validar su aplicación industrial”, describió el profesor titular.
Hasta el momento, el proyecto concluyó exitosamente desarrollos productivos con proteínas recombinantes validadas en entorno de uso real destinadas, por ejemplo, al diagnóstico bioquímico de colesterol y lactato. Asimismo, a través del Centro de Transferencia LaProBio, el grupo llevó adelante importantes vinculaciones con el sistema productivo local en el que se destacan asistencias técnicas, la prestación de servicios específicos y la realización de trabajos de investigación y desarrollo.

Equipo
Laboratorio de Biotecnología Aplicada
- Director: José Luis Barra.
- Integrantes: Agustina Godino, Marilla Amaranto, Javier Nicolás Garay Novillo y Sofía Hernández.
- Estudiante: María Luz Biolato.
