
La Facultad de Ciencias Químicas, de la Universidad Nacional de Córdoba, le entregó a Paula Mónaco Felipe el certificado analítico post mortem y copia de la documentación correspondiente a su madre, Ester Silvia del Rosario Felipe; quien fuera estudiante de esta Facultad, secuestrada y desaparecida en enero de 1978, durante la dictadura cívico-militar en Argentina.
Esta historia que vamos a contar tiene que ver con el compromiso y la empatía con la que el personal nodocente de la Facultad de Ciencias Químicas hace su tarea. La búsqueda y entrega de documentación a familiares de estudiantes, egresadas y egresados desaparecidos es, de alguna manera, una forma de reparación simbólica e institucional que busca restituir la dignidad de las personas afectadas, reconociendo su pertenencia a esta comunidad académica.

El rol de nodocentes en la restitución de legajos
Ana Ferrer y Daniela Trinchieri comparten oficina. Hace años que trabajan juntas a cargo de la Oficialía de Grado y de Posgrado, respectivamente. En cada acto de colación acompañan a quienes egresan, facilitan la realización de trámites y custodian un arsenal de documentación que se encuentra en los armarios de Oficialía.
Ana hace memoria y comienza el relato remontándose al año 2012, cuando las autoridades de la FCQ le entregaron un listado de 4 personas que aparentemente habían pasado por esta Facultad. La docente Ana Barnes fue una de las impulsoras en aquel momento.
Este año (2026), el Juzgado Federal Nº 3 de la provincia de Córdoba confirmó el hallazgo de restos óseos humanos encontrados en el sector denominado Loma del Torito del ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio “La Perla”, hoy Sitio de Memoria. Una de las personas identificadas fue Ester Silvia del Rosario Felipe.
A raíz de esto, en marzo, y a solicitud del Observatorio de Derechos Humanos de la Secretaría de Extensión de la UNC y del Archivo Provincial de la Memoria, se designó por Resolución en la FCQ una Subcomisión para trabajar en el Proyecto Reparación y Búsqueda de Legajos de Víctimas del Terrorismo de Estado en la UNC, integrada por Ana Ferrer, directora de Oficialía de Grado; Eduardo Garbarino Pico, docente e investigador; y Natalia Ferrero, secretaria de Infraestructura y Planeamiento de la FCQ; entre otras personas.

“A partir de los nuevos hallazgos, aquel primer listado de personas, que habíamos recibido en el año 2012, se amplió con la incorporación de otras personas, entre ellas Ester Felipe. Al advertir que no figuraba en los registros de egresados, nos remitimos a archivos de alumnas y alumnos ingresantes a esta institución. De este modo, buscamos obtener información que permitiera reconstruir su trayectoria académica”, explica Ana
Esa información se encuentra en el Área Gestión de Alumnos, a cargo de Gicela Ortiz Skarp, quien generosamente facilitó los archivos para que Ana y Daniela pudieran acceder a los legajos.
“Cuando encontrás lo que estás buscando y ves la foto, sentís que la persona te dice: acá estoy”, relata Daniela Trinchieri con la voz quebrada, asumiendo lo difícil que es poner en palabras ese momento de encuentro con Ester, en los papeles.

Ana sonríe y con brillo en los ojos relata: “Fue allí, en el Área de Gestión de Alumnos, donde encontramos la ficha de ingreso de Ester, con sus datos personales manuscritos, junto a su certificado analítico de estudios secundarios emitido en Villa María. A partir de ese hallazgo, continuamos la búsqueda en el Área Oficialía para verificar su actuación académica y pudimos constatar que Ester había ingresado en el año 1968, cursando durante todo ese año parte del Ciclo Básico de las carreras que se dictan en la Facultad de Ciencias Químicas”, detalla.
Daniela agrega: “Fue muy emocionante, yo tuve la sensación de que Ester estaba esperándonos, no es algo que estaba olvidado. Ester era una persona que tenía sueños, proyectos, que pasó por aquí durante un año y en busca de vaya a saber qué… se fue a otra Facultad, creo que a Psicología; pero su huella quedó aquí en nuestros archivos”.
Conmovida con sus propias palabras, Dani hace una pausa, toma un mate, respira hondo y cierra la idea: “Al ver esos papeles fue como encontrar un pedacito de historia, que podría ayudar a su familia a armar ese rompecabezas con datos que quizás desconocían. Para mi ese momento fue un abrazo de la memoria”.

Un silencio interior que aturde
“Cuando una comienza una búsqueda de este tipo, es como ingresar en un silencio interior profundo. Mientras revisaba hoja por hoja, me transportaba a aquella época, cuando tenía apenas 9 años. Ester desapareció en enero de 1978. Cada vez que veía esa fecha escrita la asociaba inevitablemente al verano. Pensaba que, mientras secuestraban a Ester, muchas personas estaban de vacaciones. También venían a mi memoria las imágenes del Mundial ’78: los festejos por un lado; y las desapariciones y torturas, por otro», evoca Ana Ferrer.
Su mirada se pierde por un instante recordando aquellos años vividos en Villa del Totoral, al norte de Córdoba. “Cada dos por tres, el pueblo amanecía teñido de verde, verde de gendarmes que allanaban las casas sin entender yo por qué”, relata.
Una entrevista en la radio
Ana continúa su relato: “Una mañana, mientras venía al trabajo escuché en Radio Mitre que Jorge ‘Petete’ Martínez entrevistaba a Paula Mónaco Felipe. Ella hablaba de su mamá recientemente identificada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Inmediatamente pensé en Ester y me estalló el corazón».
“No podía creer que estuviera escuchando en la radio a la hija de Ester, a la hija de aquella alumna que había ingresado a la Facultad en 1968. La emoción me embargó por completo. Yo sabía que había una hermana buscándola: Liliana Felipe, pero desconocía la existencia de una hija. Necesitaba llegar urgente a mi trabajo para compartir con mis compañeras la noticia que acababa de escuchar”, agrega.

La estudiante que Ana y Daniela estaban buscando en los papeles, era la mamá de Paula.“El destino nos puso en el camino de esta familia; pero antes hubo personas muy valiosas, antecesoras que -quizá sin saberlo- custodiaron, protegieron y cuidaron estos papeles. Esta institución pública del Estado, la Universidad Nacional, cuidó y conservó esa documentación, para que nosotras pudiéramos encontrarla”, subraya Ana.
“Siento un gran orgullo por la Universidad Nacional de Córdoba y por esta Facultad de Ciencias Químicas; porque además, muchos de los profesionales del EAAF que están identificando los restos encontrados, han sido formados en esta casa de estudio”, dice sonriendo.

La entrega de documentación
Aprovechando que Paula estaba en Córdoba (reside en México), el 22 de mayo pasado, la decana Silvia Correa acompañada por la vicedecana M. Soledad Celej; Ana Ferrer; Daniela Trinchieri; Eduardo Garbarino Pico, Natalia Ferrero e integrantes del Gabinete de Gestión le entregaron a Paula Mónaco Felipe el analítico del secundario, la ficha de ingreso manuscrita con datos personales, la foto del certificado de antecedentes y un certificado de salud, que había presentado Ester al momento de inscribirse en la carrera.
El acto fue muy emotivo. La decana expresó con sentidas palabras el acompañamiento institucional y humano que la Facultad de Ciencias Químicas desea hacer, entregándole a Paula copias de la documentación preservada en los legajos académicos.

Daniela reflexiona sobre el impacto que le causó ver el gesto de Paula al recibir la documentación que ella misma había digitalizado para entregársela, en nombre de la Facultad. “Uno piensa en la familia, en los padres, en los hijos, en amigos y en la vida que hemos llevado hasta ahora. Una se pone en lugar del otro, es muy doloroso; es tremendo que te quiten la posibilidad de crecer con tus padres”.
Asimismo, Eduardo Garbarino Pico destaca que para las familias, “estos procesos representan un gesto de reconocimiento y de acompañamiento que adquiere un profundo significado. La reparación de legajos también promueve un ejercicio de memoria institucional. Implica revisar documentos históricos, reconstruir trayectorias y recuperar historias que forman parte de la identidad de la Facultad y de la Universidad. Este trabajo nos permite comprender mejor el impacto que tuvo la dictadura sobre nuestra comunidad y sobre el desarrollo de las ciencias químicas en Córdoba”.
Por su parte, Natalia Ferrero, pone en valor el inconmensurable trabajo de Ana y Daniela destacando el plus que la Facultad agrega a través de ellas. “Han puesto su impronta personal, empatía, generosidad y compromiso en el proceso de reparación; ellas como nodocentes pudieron conectar con una historia de la Facultad, que además es parte de su propia historia, por ser trabajadoras de la institución. Es un proceso de sentidos que abre otras puertas y discusiones, para poder pensar la democracia hoy”.

Ana, Daniela, Natalia y Eduardo coinciden en que detrás de cada expediente, resolución o documento administrativo existe una historia personal y familiar. Que en definitiva los archivos no son unicamente registros institucionales sino que contienen fragmentos de vidas, proyectos y trayectorias que, en este caso, al ser interrumpidas por el terrorismo de Estado, adquieren mayor relevancia para sus seres queridos.
La restitución de legajos
La Facultad de Ciencias Químicas continúa trabajando en la restitución de legajos, una acción de enorme valor institucional porque contribuye a restituir la verdad histórica sobre lo ocurrido durante el terrorismo de Estado, reafirmando su compromiso con los valores democráticos, los derechos humanos y la construcción de una memoria colectiva que contribuya a sostener el principio del Nunca Más.

- Resolución decanal 194/2026: Integrantes para la Subcomisión que trabajará en el Proyecto Reparación y Búsqueda de Legajos de Víctimas del Terrorismo de Estado en la UNC. Ver aquí
- Resolución decanal 895/2026: Reconocimiento y homenaje de la FCQ a la memoria de Ester Silvia del Rosario Felipe. Emisión y entrega del certificado analítico post mortem y copia de la documentación correspondiente a Ester Silvia del Rosario Felipe. Ver aquí
