La FCQ tiene su primera docente egresada del doctorado en Educación de Ciencias Básicas y Tecnología

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Andrea Rópolo (en el centro) es la primera docente de la FCQ que obtiene el título de doctora en Educación de las Ciencias Básicas y Tecnología.

Andrea Rópolo, profesora asistente de la asignatura Anatomía e Histología Humana, que se dicta en 3er año de la carrera de Bioquímica, es la primera docente de la Facultad de Ciencias Químicas (UNC) en recibirse de doctora en Educación de Ciencias Básicas y Tecnología. La investigación para su tesis fue realizada en el marco de la enseñanza de esta asignatura, como parte de un trabajo situado en Ciencias Químicas.

Cursó el doctorado -cogestionado por las facultades de Matemática, Astronomía y Física (FAMAF); de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN); y de Ciencias Químicas (FCQ)- y se recibió hace unos días presentando su tesis: “Modelización y trabajo en equipo en la enseñanza y aprendizaje de la histología en el ámbito universitario: aportes de la investigación basada en el diseño”.

Su trabajo final estudia, mediante el registro de varios años, cómo se desarrolla la modelización y el trabajo en equipo en el marco de la enseñanza de la asignatura. Para eso, incorporó aportes de las ciencias de la educación a la enseñanza de las ciencias duras.

Innovación en el aula

En la FCQ sus docentes ponen en práctica distintos procesos de innovación aplicados al aula. Lo que sucede, en la mayoría de los casos, es que esos procesos no llegan a sistematizarse y por ende no alcanzan un resultado final. 

“Hace más de 30 años que hago docencia. A lo largo del tiempo traté de innovar en las actividades prácticas dentro del aula. Sin embargo, a pesar de probar esas innovaciones, nunca llegaba a un resultado final; es decir, no era capaz de evaluar si estaba yendo a buen puerto. Entonces, sentí la necesidad de formarme como docente en ciencias de la educación”, explica la Rópolo.  

Andrea cuenta que ya implementaba distintos procesos de innovación en su práctica docente, pero sentía que le faltaban herramientas para sistematizarlos. Al enterarse del dictado de esta carrera, asistió a la presentación, donde justamente se hablaba de cómo evaluar ese tipo de prácticas que muchas veces se llevan a cabo en el aula sin saberlo.

“En esa primera charla sentí que era lo que estaba necesitando, me vino como anillo al dedo; cerraba por todas partes, era el camino que tenía que seguir en ese momento”, recuerda la docente; y agrega que esa fue su mayor motivación. Así comenzó a cursar en el año 2020.

El proceso para llegar al tema de trabajo final

Al momento de pensar en el plan de trabajo para la tesis explica que, en aquella oportunidad, sentía que era necesario cambiar la forma en la que las y los estudiantes escribían sus redacciones, las actividades prácticas, las evaluaciones, los parcialitos, es decir prácticamente todo. Pero su directora de tesis le dijo que todo no se podía cambiar, que era inviable.  

“Ahí me di cuenta que educación es como investigación básica, (que es lo que yo hago); no se puede abarcar todo, hay que abarcar algo puntual. Entonces, mi plan de trabajo fue en un principio con atlas digitales, con implementación de teóricos virtuales, todo relacionado a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y al trabajo en equipo”, describe.

Continúa diciendo que, debido a la pandemia, durante el primer año (2021) las clases de la asignatura se dictaron de manera virtual y sincrónica, fue entonces cuando comenzó a incorporar algunas experiencias de trabajo en equipo. Luego, en 2022, 2023 y 2024, llevó adelante las implementaciones de innovación en el aula.

“Para entonces ya había hecho cursos de formación, había aprendido lo que era el modelado. El modelado es muy utilizado en ciencias. Nosotros nos acordamos de los modelos de átomos que nos enseñaban en la secundaria. Inclusive, en orgánica también se utiliza la modelización en su dimensión instrumental. A partir de entonces cambié el rumbo de mi investigación y me centré en eso: en el modelado en plastilina y en el trabajo en equipo”, explica la docente.

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-¿Cómo se puede llevar la modelización a otras asignaturas de la Facultad?

-Bueno, por ejemplo los modelos y la modelización se implementan en algunas asignaturas de la facultad, principalmente de los ciclos básicos. Lo que se puede hacer es analizar si ellas pueden escalar a otra forma; por ejemplo, utilizar la impresora 3D, o mejorar esas implementaciones en cuanto a modelos.

-¿Y el trabajo en equipo?

El trabajo en equipo es determinante, pero creo que los estudiantes no logran aprenderlo, ya que no es lo mismo que el trabajo en grupo. En equipo quiere decir que cada uno de los integrantes va a tener habilidades particulares que van a llevar al producto final deseado. Sin embargo es muy difícil durante el dictado de la asignatura que los estudiantes puedan desarrollar la habilidad de trabajar en equipo, porque hay un producto final y una nota sobre ese producto, entonces no se suele tener en cuenta el proceso.

– Finalizado el trayecto en el doctorado ¿qué experiencia se puede aportar para otras asignaturas en la FCQ?

-Mi experiencia después de haber transitado este recorrido es que este tipo de formación abre puertas al conocimiento desde lo pedagógico. En nuestra Facultad hay muchos docentes innovadores que implementan nuevas metodologías en sus prácticas de enseñanza; pero creo que muchos están como yo, antes de comenzar el doctorado. De allí surge un interrogante: ¿cómo llevar la innovación producida en el aula a un resultado final?

-Hacer una capacitación me ayudó a validar lo que estaba haciendo, y analizarlo para llegar a los resultados. Es importante aprovechar todas las propuestas existentes desde un doctorado, maestría, diplomatura, cursos o talleres que tengan como eje la formación docente. En ese marco, la Facultad acaba de lanzar la convocatoria anual para docentes sobre proyectos de innovación.

Aportes del campo de la educación a la formación docente 

Por su parte, Mara Parello, a cargo de la Oficina de Innovación Educativa agrega que en la Facultad de Ciencias Químicas se vienen desarrollando acciones que permiten mirar la enseñanza como una práctica que necesita ser pensada, revisada y fortalecida de manera permanente. “La formación de docentes en el campo educativo aporta una mirada que permite transformar las experiencias cotidianas de enseñanza en preguntas, en conocimiento y también en nuevas propuestas institucionales”, dice.

En ese sentido explica que para la institución contar con docentes que, además de su amplia formación disciplinar, se formen específicamente en el campo de la educación permite mirar las propias prácticas de enseñanza; preguntarse por qué se enseña y cómo se enseña; construyendo nuevas respuestas frente a los desafíos que hoy atraviesa la educación superior, más específicamente la FCQ.  

“Venimos trabajando desde hace varios años en esta misma dirección, fortaleciendo espacios de formación y acompañamiento docente a través de diversas propuestas como el Programa de Modernización y Asesoramiento Académico (PROMAA); este año, por ejemplo, sumamos  nuevas iniciativas de innovación educativa”, subraya Parello.

Por eso, que una docente de esta Facultad haya alcanzado el título de Doctora en Educación en Ciencias Básicas y Tecnología, siendo además la primera egresada de este doctorado en la FCQ, tiene un valor que trasciende el logro personal. Representa la posibilidad de que desde la comunidad se produzca conocimiento sobre la enseñanza de las ciencias, y sobre los problemas y desafíos que tenemos como institución.

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