
En noviembre de 2025 comenzaron las obras de construcción de la nueva Torre Educativa adosada al Edificio Ciencias I, de la Facultad de Ciencias Químicas (UNC); un anhelado proyecto que hacía años esperaba concretarse.


La nueva edificación permitirá sumar aulas propias para el cursado de estudiantes, y oficinas administrativas vinculadas a la vida estudiantil. El avance de la obra es superior al 35% y en el segundo semestre de 2026 se espera la etapa final. De esta manera, se proyecta una ampliación significativa en la funcionalidad y accesibilidad de las dependencias de la facultad.
La Torre Educativa está ubicada en el sector izquierdo del Edificio Ciencias I. Su estructura, de casi 1.000 metros cuadrados, contará con 3 niveles para aulas y oficinas destinadas al estudiantado. De los 300 metros cuadrados de cada planta, 163 serán para tareas de enseñanza. En total, la construcción permitirá albergar a más de 200 estudiantes.
Natalia Ferrero -secretaria de Infraestructura, Seguridad y Planeamiento (SISP) de la FCQ- informó que, desde hace meses, se viene avanzando con el armado de la estructura y la realización de losas. Previamente, se quitaron los parasoles de la fachada sur del Edificio Ciencias I y se demolieron los antiguos baños para integrar ambos sectores.

Esta etapa implicó una rigurosa planificación entre los equipos técnicos y académicos de la Facultad, con el fin de acordar la programación de actividades prácticas y evitar que el avance de obra provocara dificultades en el cursado de la comunidad estudiantil.
La construcción seguirá avanzando a lo largo de este año y su inauguración está prevista para el primer trimestre de 2027, en el marco del inicio de un nuevo ciclo lectivo.


Sueño en marcha
Desde hace tiempo, la comunidad de la FCQ tiene la necesidad de contar con aulas propias, de allí que en los últimos años se remodelaron distintos espacios; e incluso se inauguró el Aula Integral H para clases teóricas de grado, posgrado y extensión.
La construcción de la Torre Educativa empieza a cumplir ese sueño institucional basado en un diagnóstico concreto: en la última década, se duplicó la cantidad de estudiantes, por lo que la infraestructura actual resulta insuficiente.
La obra comenzó a ejecutarse el 3 de noviembre de 2025 y más allá de los ajustes técnicos y presupuestarios, la nueva construcción logró sumar 300 metros cuadrados a la propuesta original, destinados exclusivamente a espacios educativos, un aspecto clave que le dio nombre al edificio.

Una deuda histórica
“En la Facultad teníamos una deuda histórica con las aulas propias. Disponemos de nuestros laboratorios, pero siempre cursamos en las baterías o en distintos lugares asignados en Ciudad Universitaria. En los últimos años, esto se complejizó con el aumento de la matrícula, por lo que esta obra dará respuesta a una necesidad imperiosa en beneficio de nuestros estudiantes”, aseguró el exdecano Marcelo Mariscal en la presentación del proyecto, ante la comunidad educativa de la FCQ.

En aquella oportunidad, Mariscal destacó el compromiso, la invaluable colaboración y las incontables horas de trabajo de los equipos técnicos tanto de la Secretaría de Infraestructura, Seguridad y Planeamiento, bajo la órbita de Natalia Ferrero; como de la Secretaría General, por entonces a cargo de Pablo Manzo, “ya que fueron muchos años de gestiones y esfuerzos desde la Facultad para llegar a este momento”, expresó.

La Torre Educativa, piso por piso
Mientras se avanza con la estructura, el edificio va materializando el anhelado proyecto de esta comunidad. El último tramo incluirá las terminaciones con una doble piel metálica. Este diseño le otorgará identidad a la Torre y sumará ventajas en términos de sostenibilidad al impedir que la luz solar impacte de manera directa sobre las aberturas, especialmente en verano.
Asimismo, con el fin de garantizar un adecuado funcionamiento, el proyecto contempla un espacio de 70 centímetros entre la pared y el enrejado para trabajos de mantenimiento como la limpieza de vidrios, el arreglo de aires acondicionados y la supervisión de instalaciones eléctricas, entre otras tareas.

En su interior, la Torre Educativa contará con espacios administrativos y áulicos distribuidos de la siguiente manera:
-Planta baja: concentrará oficinas administrativas vinculadas a las y los estudiantes. Entre ellas: Tutorías, Tecnología Educativa, Gabinete Psicopedagógico con una oficina privada para la atención del estudiantado, Secretaría de Extensión, Oficina de Género, Museo de Ciencias Interactivo y Secretaría de Asuntos Estudiantiles.
En este sector habrá un espacio verde, de 16 metros de largo por 5,7 de ancho, reservado para los bicicleteros. Este patio interno, ubicado entre el Edificio Ciencias I y la Torre, también funcionará como un lugar para el encuentro comunitario.

-Primer piso: destinado exclusivamente a las actividades educativas. Incluirá 2 aulas: 1 de teóricos para 25 personas, y otra del tipo aula-taller con un diseño flexible para 90 personas; o bien, 2 espacios con capacidad para 50 y 40 alumnas y alumnos. En esta planta también habrá un lactario para estudiantes, una iniciativa inédita que se sumará a los 3 ya existentes en la FCQ.
-Segundo piso: dispondrá de 2 aulas de teóricos con capacidad para 90 y 25 estudiantes respectivamente.

Cada nivel de la Torre Educativa tendrá una batería de baños que, en planta baja, se complementará con los sanitarios para personas con discapacidad física. En tanto, el ingreso al nuevo sector seguirá siendo el que ya existe en el Edificio Ciencias I.
El proyecto no incluye la adquisición de muebles de oficina ni equipamiento educativo, por lo que desde la Facultad se prevén otras fuentes de financiamiento para la compra de mobiliario que se adapte a la flexibilidad de los espacios áulicos, los cuales estarán disponibles para las diferentes modalidades de cursado que la Facultad adoptó, luego de la pandemia.

Silvia Correa: «Identidad institucional y mayor sentido de pertenencia»
La decana expresó que la construcción de la Torre Educativa da continuidad a un proyecto estratégico iniciado durante el decanato de Marcelo Mariscal. Su objetivo fue dotar a la Facultad de aulas propias y relocalizar las áreas vinculadas con la vida estudiantil, mejorando el acceso a servicios y espacios de acompañamiento.
Durante décadas, la Facultad dependió de aulas compartidas con otras unidades académicas. La incorporación de estas nuevas instalaciones representa una respuesta concreta al crecimiento sostenido de la matrícula y a una necesidad largamente postergada.
Más allá de mejorar la organización del cursado y brindar mayor autonomía en el uso de espacios áulicos, esta obra fortalece la identidad institucional y favorece la construcción de un mayor sentido de pertenencia y comunidad entre estudiantes, docentes y nodocentes.
