
Nota de opinión por Rubén Hilario Manzo. Profesor emérito de la Universidad Nacional de Córdoba.
Cada 25 de septiembre se celebra el Día Mundial del Farmacéutico, una fecha promovida por la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) para poner en valor la contribución de los farmacéuticos a la salud de las personas y las comunidades. Es también una oportunidad para mirar el camino recorrido por nuestra profesión y reconocer cómo algunos espacios que hoy forman parte de su identidad comenzaron, años atrás, como nuevas apuestas académicas y profesionales.
La Farmacia Hospitalaria constituye un buen ejemplo de ese proceso. Su incorporación a la formación de grado de los farmacéuticos de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, a través de la asignatura Introducción a la Farmacia Hospitalaria en los planes de estudio 1990 y 1995, significó reconocer que el farmacéutico tenía un lugar propio dentro del equipo de salud y que necesitaba una formación orientada a las particularidades del ámbito hospitalario.
Aquella incorporación formó parte de una transformación más amplia de la carrera y abrió un camino que continuaría desarrollándose durante las décadas siguientes. En el Departamento de Ciencias Farmacéuticas, la Prof. Nancy Solá tuvo inicialmente a su cargo la asignatura y posteriormente la Prof. Dra. María Eugenia Olivera asumió su conducción, profundizando esa línea de formación y proyectándola hacia el posgrado, promoviendo la vinculación con los servicios hospitalarios y la investigación en el área. En la actualidad la asignatura es dictada por el Prof. Álvaro Jiménez Kairuz.
Un nuevo hito se produjo en 2006, cuando la Prof. Olivera promovió la creación de la Especialización en Farmacia Hospitalaria de la FCQ-UNC, que dirige desde entonces. La carrera se encuentra actualmente acreditada por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) con categoría A, la máxima categoría de acreditación. A través de tres cohortes han egresado cerca de 30 farmacéuticos especialistas, consolidando una formación de posgrado específicamente orientada al desempeño profesional en instituciones de salud.
Durante varios años, este esfuerzo contó además con el acompañamiento del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Córdoba, que financió medias becas para profesionales. Este apoyo expresa el interés compartido entre la Universidad y las instituciones representativas de la profesión por fortalecer la formación especializada y ampliar las capacidades de los farmacéuticos para responder a las necesidades del sistema de salud.
La construcción académica encontró, a su vez, un espacio natural de articulación con la práctica asistencial. En 2011, la Facultad de Ciencias Químicas, a través del Departamento de Ciencias Farmacéuticas, y el Hospital Nacional de Clínicas, a través de su Farmacia Central, suscribieron un Acta Acuerdo de colaboración, posteriormente refrendada por Resolución Decanal FCQ-UNC Nº 36/2014. El acuerdo estableció, entre otros aspectos, el compromiso de receptar y canalizar solicitudes de acciones interdisciplinarias directamente relacionadas con las áreas específicas de ambas instituciones.
Este marco permitió desarrollar a lo largo de los años diversos proyectos conjuntos, muchos de ellos surgidos de desafíos docentes y de necesidades concretas del ámbito asistencial, con especial atención a problemáticas relacionadas con medicamentos para enfermedades poco frecuentes. La vinculación entre la Facultad y el Hospital permitió así que necesidades de la práctica se transformaran en oportunidades de formación, investigación y desarrollo.
Un ejemplo reciente permite visualizar algunos de los frutos de este recorrido. En agosto de 2026, la Farm. Esp. Carolina Bustos Fierro, directora técnica de la Farmacia Central del Hospital Nacional de Clínicas y egresada de la Especialización en Farmacia Hospitalaria de nuestra Facultad, defendió su tesis doctoral en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC. Su trabajo final de Especialización había sido dirigido por la Prof. Olivera junto con el Prof. Dr. Álvaro Jiménez Kairuz y, años después, su tesis doctoral fue nuevamente dirigida por la Prof. Olivera.
La investigación surgió de una problemática del propio ámbito hospitalario y abordó el tratamiento de lesiones por presión (úlceras) en pacientes internados. El trabajo de la tesista integró conocimientos farmacotécnicos, práctica asistencial, participación de médicos y personal de enfermería y evaluación sistemática de resultados. Más allá de una investigación particular, esta experiencia muestra un recorrido que va de la farmacia a la sala y, desde la sala, nuevamente hacia la producción de conocimientos.
Ese recorrido resume, en buena medida, el sentido de esta construcción: una decisión curricular abrió un nuevo campo en la formación de grado; el posgrado permitió formar especialistas; la articulación con el Hospital acercó la academia a los problemas asistenciales; y estos problemas generaron, a su vez, nuevas oportunidades para la docencia, la investigación y la innovación.
Nada de este recorrido hubiera sido posible sin el trabajo sostenido de docentes, profesionales, especialistas, instituciones y equipos hospitalarios que, a lo largo de los años, fueron haciendo propia y ampliando esta construcción.
Para quienes tuvimos la oportunidad de participar de sus primeros pasos, ver hoy farmacéuticos especializados, integrados a los equipos de salud y capaces de generar conocimiento desde su propia práctica permite dimensionar cuánto puede crecer una idea cuando una institución la sostiene y nuevas generaciones la hacen propia.
Tal vez sea también eso lo que celebramos cada 25 de septiembre: una profesión que conserva su identidad y, al mismo tiempo, continúa creciendo, encontrando nuevos espacios y asumiendo nuevas responsabilidades frente a las necesidades de salud de la sociedad.
En este Día Mundial del Farmacéutico, recuperar parte de esta historia es una manera de reconocer ese recorrido y de reafirmar el compromiso del Departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Facultad de Ciencias Químicas con el desarrollo de la profesión y con una Universidad pública capaz de transformar conocimiento en acciones al servicio de la salud.
