
La masificación de la electricidad y la producción en cadena de vehículos transformaron a las sociedades modernas. Los avances en materia de electricidad y las ventajas para trasladarse como nunca antes -gracias al empleo de combustibles fósiles- comenzaron a escribir un nuevo capítulo en la historia de la humanidad. Un siglo después, el impacto de esos desarrollos abrió un debate ineludible.
El “lado B” de estas transformaciones comenzó a manifestar su incidencia no sólo en el campo socioeconómico sino también ambiental, con consecuencias negativas para el bienestar social, tales como la contaminación y el calentamiento global. Debido a esa problemática, en 2012, el Foro Energético Mundial estableció el 21 de octubre como el Día Mundial del Ahorro de Energía.
Esta efeméride busca promover una sociedad consciente de la importancia de usar de manera responsable, eficiente y racional los recursos energéticos con el fin de cuidar el ambiente y mitigar el cambio climático. En ese marco, en los últimos años, surgió otro concepto clave vinculado con este tema: la transición energética.
A partir del Acuerdo de París de 2015 y otros convenios, los países definieron una meta clara para 2050: alcanzar las cero emisiones netas de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en toda la economía global. Desde diversos centros e institutos del mundo, las comunidades académica y científica vienen trabajando tras ese objetivo.
“El ahorro de energía y la eficiencia energética constituyen el primer pilar estratégico de la transición. El reto no consiste únicamente en cambiar la fuente de generación, sino en optimizar y reducir el consumo específico por unidad de servicio o de producto generado. ¿De qué sirve generar la energía de forma renovable, si se despilfarra?”, asegura Oscar Oviedo.
El exdirector del Departamento de Química Teórica y Computacional, de la Facultad de Ciencias Químicas (UNC), define: “La transición energética es el proceso no lineal sistemático de transformación estructural del sistema energético global para sustituir progresivamente las fuentes de origen fósil (carbón, petróleo y gas natural) por otras renovables y de bajas emisiones de carbono (solar, eólica, bioenergía, litio e hidrógeno, entre otras), que involucran nuevos actores, cadenas de valor y gobernanzas”.
Este cambio de carácter global se complementa con el desarrollo de tecnologías de almacenamiento y la implementación de sistemas avanzados de eficiencia energética. En la FCQ, esos ejes son abordados por el Grupo de Inteligencia Territorial y Transición Energética que lidera Oviedo, un referente dentro de este campo.
Además de integrar organismos vinculados con eficiencia y transición energética, desde 2024 el científico coordina el Programa de Eficiencia Energética de la FCQ, cuyas acciones de gestión y monitoreo se enmarcan en el Programa de Acción para una FCQ Sostenible y Regenerativa, bajo el eje de descarbonización.
A través de estas 2 políticas institucionales, la Facultad busca colaborar con las metas impulsadas desde la Organización de Naciones Unidas (ONU). Este año, la FCQ también adhirió al Plan de Eficiencia Energética de la UNC, cuyas acciones en esta unidad académica son gestionadas por Guillermo Franke.

Con la energía puesta en la eficiencia
“A menudo, se confunde la transición energética con una simple restricción o contracción del consumo energético. Sin embargo, transición no significa privación. Un pueblo o una comunidad requieren de un suministro energético abundante, constante y asequible para sostener la calidad de vida de sus integrantes, dinamizar su industria y proyectar su crecimiento socioeconómico”, explica Oviedo.
Según el docente e investigador, el paradigma de la transición energética descansa sobre 2 pilares: generar mejor —desplazando la matriz fósil hacia fuentes renovables y de bajas emisiones— y usar la energía con la máxima eficiencia posible. “No se trata de apagar el desarrollo, sino de que cada kilovatiohora producido genere el máximo valor social y económico con la menor huella ambiental”, describe.
En esta reflexión, el aporte de las y los científicos de la Facultad especializados en esta línea resulta clave para seguir potenciando medidas que optimicen los recursos desde una perspectiva social, acorde con el desarrollo y el bienestar de las comunidades.
La generación de informes, estadísticas, gráficos y simulaciones cobran valor para el abordaje de datos a partir de evidencia científica. Una tarea en la que el Departamento de Química Teórica y Computacional viene llevando adelante un gran aporte.

La transición energética en Argentina y Córdoba
De acuerdo con Oscar Oviedo, Argentina se encuentra en “una fase intermedia de aceleración incipiente”. En términos cuantitativos, esto implica que, si bien la matriz eléctrica nacional cuenta con un aporte renovable significativo, persisten limitaciones en la capacidad del sistema de transporte eléctrico y restricciones macroeconómicas para financiar obras de gran envergadura que colaboren con la transición energética.
El experto señala que, para lograr ese objetivo, el marco normativo también tiene protagonismo. En ese sentido, se destacan:
- Ley 27.191 (2015): obliga un incremento progresivo en el uso de energías renovables. La meta final establecía que estas fuentes limpias debían cubrir el 20% del total del consumo eléctrico nacional hacia fines de 2025. Si bien el resultado anual estuvo cerca del 19%, el porcentaje sigue vigente, lo que exige mayores inversiones para incrementar la capacidad de transporte de las energías limpias desde las regiones donde se generan hacia los grandes centros de consumo eléctrico del país.
- Ley 27.424 (2017): se refiere a la “generación distribuida”. La normativa permite a los usuarios instalar fuentes renovables para autoconsumo, generalmente a través de paneles solares, e inyectar excedentes a la red general bajo la figura de “usuarios-generadores” a cambio de beneficios como la compensación económica en su factura.
A partir de las resoluciones Nº 294/2024, 379/2025 y 400/2025 de la Secretaría de Energía, en los últimos años el sistema eléctrico empezó a atravesar un proceso de normalización y desregulación que redefine la compra de energía para grandes consumidores (Pymes, organizaciones) promoviendo la migración desde esquemas regulados hacia un entorno de libre contratación y desintermediación.
“Esta situación abre oportunidades estratégicas para la realización de contratos directos de compra de energía renovable y esquemas de respuesta a la demanda, sin intervención estatal, para estos grandes consumidores”, señala Oviedo.
Por su parte, Córdoba aparece como uno de los distritos más vanguardistas en cuanto al ahorro energético. Según el investigador, “la Provincia es líder nacional en generación distribuida, promueve activamente el desarrollo de biocombustibles y lidera programas articulados entre los sectores público y privado y las universidades para realizar auditorías energéticas en industrias, Pymes e infraestructura pública”.

En ese marco, se destaca el Observatorio de Energía de Córdoba, un organismo creado en 2020, y ampliado en 2023, cuyo director es Oscar Oviedo. La entidad fue impulsada a partir de un convenio entre la Cámara de la Industria Energética de Córdoba (CADIEC), el Ente Regulador de Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba (ERSeP), la Secretaría de Planificación Energética del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de Córdoba y la FCQ con 3 objetivos:
- Generar datos primarios mediante diagnósticos de consumo regional, mapas de potencial de recursos renovables y modelos prospectivos de demanda.
- Brindar asesoramiento técnico-normativo para fundamentar el diseño de leyes y programas provinciales de eficiencia energética y generación distribuida.
- Diseñar herramientas de capacitación y transferencia para que actores comunitarios e institucionales identifiquen ineficiencias y apliquen tecnologías eficientes.
En cada meta, el rol de las y los científicos de la Facultad constituye un aporte con impacto en las políticas provinciales orientadas al consumo y a la transición energética.

El cuidado y el ahorro de energía en la Facultad
En los últimos años, la implementación de medidas bajo el Programa de Eficiencia Energética y el Programa de Acción para una FCQ Sostenible y Regenerativa comenzaron a dar resultados concretos en esta Casa de Estudios.
Entre las acciones del primer programa implementadas desde 2024 se destacan la optimización de la iluminación mediante el reemplazo gradual de luminarias tradicionales por tecnología LED de bajo consumo en aulas, laboratorios y pasillos de edificios y diversas campañas de sensibilización para promover hábitos de uso responsable entre estudiantes, docentes y nodocentes.
En este tiempo, el Consejo Asesor del Programa de Eficiencia Energética (CAPEE) –creado por resolución decanal 311/2024 y modificado mediante las resoluciones decanales 553/2024 y 81/2025- se ocupó de implementar la sectorización del encendido de luces, lo que implicó el control de iluminación por zonas para evitar áreas iluminadas inútilmente durante horas sin actividad y el monitoreo continuo a las cargas eléctricas.

Otra acción fue la instalación de temporizadores en dispensers de agua distribuidos en las diferentes unidades edilicias de la FCQ. A ella se le sumó el monitoreo de los principales equipos que consumen energía en esos espacios.
A partir de un medidor inteligente en el Edificio Ciencias 1, se estableció un mapa de calor de la demanda eléctrica entre 2022 y 2026 con resultados muy positivos.
“Entre otros factores de análisis, en la evolución multianual se observa una reducción paulatina de los picos extremos registrados en los veranos de 2023 y 2024, con una tendencia hacia la estabilización de la curva de demanda en los periodos 2025 y 2026”, describe Oviedo, coordinador del CAPEE.

En relación al impacto en la huella de carbono y la reducción de emisiones a partir de la implementación del programa, se evaluó el impacto ambiental de las medidas adoptadas a partir de la cuantificación de las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2 eq) asociadas al consumo eléctrico del Edificio Ciencias 1.
Según Oviedo, “tras alcanzar un máximo histórico superior a las 9 toneladas de dióxido de carbono equivalente por mes (9 tnCO2 eq/mes) a principios de 2023, las emisiones mostraron una amortiguación constante en sus amplitudes máximas, estabilizando los valores mensuales en niveles sustancialmente menores”.

Anticiparse, otra herramienta transformadora
Gran parte de los aportes a las políticas públicas y a los avances obtenidos en la Facultad en materia de ahorro energético contaron con el asesoramiento del Grupo de Inteligencia Territorial y Transición Energética del Departamento de Química Teórica y Computacional.
Este equipo también viene llevando adelante estudios vanguardistas que, más allá del diseño y la implementación de medidas coyunturales, buscan evaluar tendencias y factores críticos, que permitan tomar decisiones y establecer acciones con antelación.
“El abordaje de la transición energética requiere anticipar interacciones complejas entre disponibilidad de recursos, infraestructura, condiciones climáticas, perfiles de demanda, costos y marcos regulatorios sobre el territorio”, dice Oviedo.
Debido a eso, su grupo desarrolla plataformas tecnoeconómicas que integran aprendizaje automático (Machine Learning), redes neuronales profundas y Sistemas de Información Geográfica (GIS) orientados a la planificación energética territorial.


Imagen satelital del lago San Roque (izq.) y simulaciones de las explosiones de algas (der.), usando modelos de aprendizaje automático. Gentileza Oviedo.
Sus principales líneas de trabajo se articulan en los siguientes ejes:
- Modelos geoespaciales y bioenergía: herramientas de optimización multicriterio georreferenciada para localizar y valorar biomasa, la materia orgánica vegetal o animal empleada como fuente limpia y renovable de energía. En particular, el equipo se enfoca en rastrojos agrícolas y biomasa fitoplanctónica. En este último caso, dentro de un ecosistema acuático, incluye microalgas y bacterias fotosintéticas que flotan en el agua.
- Inteligencia Artificial (IA) aplicada al pronóstico energético: modelos de aprendizaje profundo para la predicción de demanda eléctrica a corto plazo y la optimización del consumo edilicio, industrial o provincial.

- Transición y gobernanza energética: trabaja sobre la formulación de estrategias regionales de descarbonización e impulso al esquema de articulación Estado-empresa-universidad. Asimismo, el grupo aplica la metodología de modelado estocástico y tecnoeconómico del mercado eléctrico, lo que permite que mediante formulaciones matemáticas y múltiples simulaciones se evalúe la probabilidad de que un proyecto tecnológico de este tipo sea rentable o no ante escenarios climáticos y económicos imprevistos.


Mediciones en el lago San Roque. Fotos: Oviedo.
Ante un mundo que avanza de manera vertiginosa hacia aplicaciones tecnológicas que requieren de un uso intensivo de fuentes de energía, reflexionar desde la universidad pública sobre su impacto socioambiental y diseñar políticas y herramientas desde una perspectiva crítica ya no es una opción, sino un requisito indispensable para que el progreso de las sociedades del siglo XXI sea responsable y sostenible.
Equipo
Grupo de Inteligencia Territorial y Transición Energética (FCQ).
-Director: Oscar Oviedo.
-Integrantes: Rocío Elunay Guido, Juan Martín Hümöller, Gonzalo Nicolás Martínez Carreras,Víctor Gauto. Estudiante: Romina Tatiana Coca.
-Colaboradores/as externos/as: Juan Fraire y Anabella Ferral.
Redacción: Cristian Walter Celis. Fotografías: Macarena Calvo. Prosecretaría de Comunicación Institucional (FCQ, UNC).
